El timing no fue casual
El 15 de mayo de 2026 falleció Edmund Phelps, Premio Nobel 2006 y uno de los economistas que demostró, hace casi seis décadas, que la inflación no puede comprar empleo de manera permanente. Días después, en la Universidad de San Andrés (UdeSA), se dio una conferencia que recorrió exactamente ese argumento: la historia de la neutralidad del dinero, desde los clásicos hasta los modelos dinámicos de hoy. Entender de qué se trató esa clase es entender la lógica detrás del programa de estabilización que el Gobierno viene ejecutando.
El truco del mago que solo funciona una vez
Imaginá que un mago hace un truco frente a una audiencia que nunca lo vio: todos se sorprenden. Si lo repite al día siguiente con el mismo público, el efecto se reduce. Si lo hace por tercera vez, nadie se inmuta: ya saben cómo termina.
La curva de Phillips funciona exactamente así. En 1960, Paul Samuelson y Robert Solow describieron la relación inversa entre inflación y desempleo como un "menú de política": el gobierno podía elegir más inflación a cambio de menos desocupación. El problema es que ese menú tiene fecha de vencimiento.
Milton Friedman (1968) y Phelps (1967) lo demostraron por separado: cuando los trabajadores aprenden que la inflación sube sistemáticamente, exigen salarios nominales más altos para compensar, y el empleo vuelve a su nivel previo. El truco pierde el efecto. Robert Lucas fue más lejos en 1972: si los agentes usan toda la información disponible (expectativas racionales), una política monetaria anunciada y sistemática es completamente neutral desde el primer día. La neutralidad del dinero no es un supuesto ideológico — es el resultado de incorporar que las personas aprenden y ajustan su comportamiento.
¿Qué significa que el dinero sea "neutral"?
En esta tradición, neutralidad significa que cambios en la cantidad de dinero no afectan variables reales —empleo, capital, producto— en el largo plazo, sino solo el nivel de precios.
La versión más fuerte es la superneutralidad: incluso cambios en la tasa de crecimiento del dinero dejan intactos el stock de capital y el consumo en estado estacionario. Eso es lo que demuestra el modelo de Miguel Sidrauski, economista argentino que publicó sus dos papers fundamentales en 1967 y murió al año siguiente con 28 años. Sidrauski es hasta hoy el aporte argentino más citado en macroeconomía dinámica formal.
El argumento que más le importa a Argentina: Sargent y Wallace
La parte más operativa para el contexto local es el paper de Thomas Sargent y Neil Wallace de 1981, "Some Unpleasant Monetarist Arithmetic". El argumento es contraintuitivo: en una economía con dominancia fiscal (donde el fisco fija su déficit sin considerar la restricción del banco central), una política monetaria contractiva hoy puede producir más inflación mañana.
El mecanismo es aritmético: si el gobierno emite deuda en lugar de dinero para financiar el déficit, esa deuda acumula intereses; si la tasa real supera el crecimiento del producto, el banco central deberá emitir más en el futuro para cubrir los vencimientos. Comprimir la emisión ahora solo traslada el problema hacia adelante con interés.
La conclusión práctica es directa: la desinflación sostenida requiere consolidación fiscal previa o simultánea, no después.
El efecto Cantillon: la parte incómoda para todos
La conferencia también incluyó a Richard Cantillon, economista del siglo XVIII que observó algo que la teoría cuantitativa simple ignora: el dinero nuevo no llega a todos los bolsillos al mismo tiempo ni al mismo precio.
Los primeros receptores gastan cuando los precios todavía no subieron, apropiándose de poder de compra real. Los últimos lo reciben cuando los precios ya se ajustaron. El efecto Cantillon es la razón por la cual la inflación redistribuye riqueza antes de que los precios se estabilicen — y es un argumento incómodo para cualquier gobierno que administra una expansión monetaria, sea cual sea su signo político.
Conclusión
Lo expuesto en UdeSA no es doctrina de un partido: es el núcleo del consenso macroeconómico moderno, construido desde los años sesenta por keynesianos, monetaristas y nuevos clásicos. La neutralidad del dinero en el largo plazo, la ineficacia de la política monetaria sistemática y la necesidad de solvencia fiscal como condición de la estabilidad de precios son resultados que emergen de tradiciones teóricas distintas que convergieron en las mismas conclusiones.
Lo que reste del debate argentino dependerá menos de si estos argumentos son correctos — hay amplio consenso en que lo son — y más de si las condiciones institucionales para sostenerlos en el tiempo logran consolidarse.
--- Fuentes: Phillips (1958), Samuelson-Solow (1960), Friedman (1968), Phelps (1967), Lucas (1972), Sidrauski (1967), Sargent-Wallace (1981), Cantillon (1755), Mises (1912).